Mi camarero favorito es muy servicial y experto en tallas, y a veces les regala lencería. Ellas le dan un achuchón y se ponen a cuatro patas. El empuja algo cansado de que le den la espalda. Luego me lo cuenta en el bar, a última hora, antes de barrer. Apuro el vino y le acompaño en el sentimiento. ¿Y tú qué?, me pregunta buscando la confidencia. Mi soledad es más barata, le contesto mientras salgo a la calle con las manos en los bolsillos. relato contenido en el libro "La mitad de los cristales" |

Hola:) Si estás aca es o porque estás aburrido o porque sabía que ibas a entrar y por eso te confie este sitio. Advierto que es probable que pienses que me contradigo demasiado, pero los textos no son de ritmo crónico.No soy aficionada a la escritura por eso no tengo publicaciones geniales, simplemente vuelco lo que siento como puedo. Gracias por entrar! .Un Caracol.
martes, 26 de octubre de 2010
De burdeles.
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